Carabela portuguesa en el litoral malagueño

Carabela portuguesa en el litoral malagueño

Suelen ser vistas en regiones tropicales y subtropicales de los océanos Pacífico e índico. Su picadura, más dolorosa que las de otras especies, no es mortal pero puede producir en algunos casos aislados problemas pulmonares, de corazón, así como fiebres o vómitos

El cambio de temperaturas hace aflorar la llegada de medusas a la costa. En este caso, los cambios temporales y las fuertes precipitaciones sufridas durante el mes de marzo trajeron consigo al litoral malagueño una especie de medusa llamada comúnmente «carabela portuguesa» (Physalia physalis). «La carabela realmente no es una medusa como tal. Es una especie monotípica de colonia de hidrozoos», explica Jesús Bellido, biólogo y encargado de la aplicación Aula del Mar en Málaga.

Estas colonias suelen ser vistas sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales de los océanos Pacífico e Índico.
Lo más llamativo de esta especie es su forma esférica en la parte superior, parte que al «estar llena de aire» le permite flotar por el mar. Sin embargo, esta característica no es la que la hace diferenciarse del resto de especies. «La picadura de la carabela es especialmente dolorosa. Se diferencia claramente de las picaduras de las medusas que aparecen habitualmente por nuestras costas», asegura Bellido.

No es una picadura mortal. Sin embargo, en algunos casos aislados puede producir una serie de problemas en el cuerpo humano. «No es cuestión de alarmar a la ciudadanía. En muy pocas ocasiones su picadura puede producir problemas en el sistema pulmonar o en el corazón. Esto se acentúa sobre todo si la persona tiene algún tipo de
problema relacionado con estos órganos. También pueden darse casos de vómitos o fiebres», indica Bellido.

Su aparición no es nueva en la Costa del Sol. En otras ocasiones estos enjambres de hidrozoos se han dejado ver por las costas de Málaga, pero su aparición no es periódica ni mantiene una cronología establecida. «Pueden aparecer por diferentes motivos y nunca se sabrá cuando será. Las pocas veces que ha ocurrido es siempre a finales del invierno y principios de la primavera. Están unas semanas en las playas y después desaparecen y no se las vuelve a ver hasta varios años después», indica el biólogo. Hasta el momento aparecieron en las playas de Mijas, Marbella, Estepona y Málaga, sin embargo, «actualmente están marchándose y no se ha registrado ningún accidente hasta el momento».

En todo caso, si los ciudadanos encuentran un prototipo de esta especie en la costa, el Aula del Mar ofrece varios consejos para evitar su picadura. «En primer lugar es conveniente que se avise al resto de bañistas para evitar las picaduras. Es necesario avisar a los socorristas y en todo caso, también al Aula», destaca el encargado de la aplicación. Si algún bañista sufre una de sus picaduras lo recomendable es que se derive a un centro médico de inmediato, para poder resolver el problema lo antes posible y evitar «riesgos».

No manipular las medusas

Asimismo, aunque el «animal esté muerto», es imprescindible, como en el resto de casos de la aparición de medusas «que no se manipule» para evitar cualquier tipo de contacto.

Hasta el momento, la aparición de esta especie no se traduce en una invasión a grandes niveles de otras medusas en las costas malagueñas durante el verano. En esta época se podrán avistar otros prototipos pero sin considerarse como una alerta preocupante. «Hasta el momento no tenemos datos oficiales con los que confirmar cuál será la presencia de estos animales en las costas malagueñas», asegura Bellido que además, indica que se está formalizando un estudio con base científica que pueda ayudar anualmente a desarrollar las estadísticas oficiales.

«La primavera se traduce como una época en la que nos guiamos bastante para saber como se presentarán los meses de verano. La cantidad de lluvia, las temperaturas y el plancton son algunas de las características que más se suelen observar. Sin embargo, hasta el momento, no podemos asegurar una alta o baja presencia».

Desde el Aula del mar advierten de que «la aparición de medusas es un peligro no palpable» pero «no por ello más importante». Así, indican que si «el mar está calmado, pero hay bandera roja, es imprescindible evitar el baño», ya que lo más probable «es que haya un enjambre de medusas en la costa».

Por otro lado, si se produce una lesión de un prototipo habitual, se aconseja acudir al puesto de socorro y , bajo ningún concepto, aplicar amoníaco, vinagre u orina, como en algunas ocasiones se aconseja sin información previa.

 

Noticia:laopiniondemalaga.es

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