El mosquito tigre provoca la alarma en la zona oeste

El mosquito tigre provoca la alarma en la zona oeste

El mosquito tigre hizo su primera aparición en Málaga capital el pasado otoño, pero tras unos meses de respiro coincidiendo con el invierno ha regresado. El Ayuntamiento de Málaga ha recibido numerosos avisos en las dos últimas semanas en las zonas de Guadalmar y Parque Litoral, principalmente, donde ha habido que incrementar los controles y los tratamientos ante las quejas de los vecinos. Las intensas lluvias registradas durante la primera parte del mes de mayo han facilitado la reproducción de este molesto insecto, temido por sus dolorosas picaduras y que necesita poco volumen de agua estancada para criar, como la que se acumula en el plato de una maceta. Su ciclo de vida es de apenas ocho o nueve días, inferior al del resto de las especies más habituales de mosquitos, lo que hace que se reproduzca con más rapidez y que tenga una intensa actividad ya que puede picar a cualquier hora del día.

Su presencia en las zonas más cercanas al río Guadalhorce ha reactivado estos días los avisos que el área de Sostenibilidad Medioambiental está recibiendo a través de la Línea 900. Unos seis diarios en esas zonas en los días de mayor incidencia, aunque al parecer no tantos como hubo entre octubre y diciembre pasados como consecuencia también del mosquito. Las urbanizaciones más cercanas al río y colegios como el Julio Caro Baroja están siendo los más afectadas por la proliferación del mosquito tigre. «En las últimas dos semanas ha sido horrible, realmente insoportable y no se podía ni salir a la calle», aseguró el presidente de la asociación de vecinos de Guadalmar, Francisco Troyano.

La situación parece más controlada en los últimos días gracias a la intervención del servicio de Vigilancia Sanitaria Ambiental del Consistorio en la red de alcantarillado de las zonas afectadas y los canales de ambas márgenes de la desembocadura del río Guadalhorce. El tratamiento consiste en aplicar unas pastillas efervescentes de un producto insecticida poco tóxico, que ataca a las larvas y que resulta más eficaz a la hora de dispersarse por el agua. En estos puntos, en concreto, los controles se han intensificados y, si se detecta la presencia de larvas, los tratamientos se aplican cada dos semanas, a diferencia del resto donde se llevan a cabo mensualmente actuaciones programadas para el control de los mosquitos.

El problema, según los técnicos municipales, es que el hecho de que esta especie se pueda reproducir con poca agua escapa al control público que se realiza por parte de este servicio e invade el ámbito privado. De hecho, el Ayuntamiento de la capital ha pedido la colaboración del Colegio Territorial de Administradores de Málaga y Melilla para dar difusión al problema y pedir la colaboración de las comunidades de vecinos para el control de la plaga.

El Consistorio ha solicitado también ayuda a la Junta de Andalucía, que tiene la competencia de la gestión del río Guadalhorce como principal foco del mosquito tigre hasta el momento. A la espera de respuesta por parte de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio para atacar el problema, los técnicos municipales sí han podido constatar hasta la fecha de que efectivamente se trata del mosquito tigre, aunque científicamente en la provincia de Málaga solo se ha evidenciado la presencia de Aedes albopictus en Alhaurín de la Torre.

Fue el primer sitio donde apareció el mosquito en toda Andalucía. La llegada de esta especie invasora fue detectada en julio de 2014 por los avisos que enviaron los ciudadanos del propio municipio a través de la aplicación gratuita para teléfonos móviles o tabletas puesta en marcha dentro del proyecto AtrapaelTigre.com, que lidera el Centro de Estudios Avanzados de Blanes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La sospecha de que podía tratarse efectivamente de esta especie hizo que se iniciara de urgencia un muestreo entomológico para confirmar científicamente su presencia por un grupo de expertos de la Facultad de Biología de la Universidad de Murcia, y llevado a cabo , además de la Universidad de Zaragoza, el citado centro del CSIC y el servicio de control de mosquitos de Llobregat (Barcelona). Para ello, los investigadores emplearon diversos métodos de captura con el fin de aumentar las posibilidades de éxito y se establecieron once puntos de muestreo en zonas urbanas de Alhaurín de la Torre, según las localizaciones apuntadas por los propios ciudadanos. La mayoría fueron en zonas de urbanización de baja densidad, donde la edificación mayoritaria era la casa unifamiliar con parcela.
Los investigadores señalan que el desplazamiento de la especie hacia la provincia de Málaga parece haber sido principalmente pasiva o mediada por el ser humano mediante la entrada de adultos en vehículos o el transporte de sus huevos, larvas o pupas en mercancías.

Fuente: www.malagahoy.es

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